SERENDIPIA DOMINICAL – Columna de la escritora española Mónica Miquel Nieto – Encuéntrala cada domingo en el portal web (escritoresrebeldes.com) y en las redes sociales de Escritores Rebeldes
SERENDIPIA DOMINICAL
LAS OLAS DE CALOR Y SUS EFECTOS EN LA SALUD
Por: Mónica Miquel Nieto (Barcelona – España)
Correo electrónico: mmiquelnieto@gmail.com
El pasado domingo dediqué esta sección a tratar el tema del calentamiento global del planeta provocado por el cambio climático. Concretamente, intenté explicar cómo deben adaptarse las ciudades y las viviendas a este fenómeno provocado por los seres humanos y que tantos problemas origina.

En este caso, me centraré en los problemas de salud durante las olas de calor que están afectando a muchos países del mundo actualmente y en cómo minimizar sus efectos.
El problema del aumento de temperaturas y las peligrosas olas de calor es preocupante. El pasado mes de junio se produjeron al menos 1.028 muertes en España debido a las altas temperaturas.
Y las perspectivas de futuro no son nada halagüeñas porque el primer semestre de 2026 fue “el más cálido para el conjunto de España desde que hay registros”, con una temperatura promedio de 1,6 ºC por encima de lo normal.
Las olas de calor no son exclusivas de España. Europa siempre ha conocido veranos cálidos, pero el escenario actual ya no se parece al de hace apenas unas décadas. Las temperaturas cercanas a los 40 ºC han dejado de ser exclusivas del Mediterráneo y empiezan a aparecer con mayor frecuencia en ciudades como Londres, París o Berlín.
Europa es actualmente el continente que más rápido se está calentando del mundo, solo superado por el Ártico. Según el informe “European State of the Climate 2025”, la temperatura media europea aumenta aproximadamente 0,56 ºC por década desde mediados de los años noventa, un ritmo cercano al doble de la media global.
En numerosos países europeos, junio se ha convertido en un mes con temperaturas propias de julio o incluso agosto. Esta prolongación del verano afecta al calendario escolar, incrementa el consumo energético, dificulta el trabajo al aire libre y aumenta el riesgo para las personas mayores y quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias.
Y también ha sucedido en otros lugares, como por ejemplo en Estados Unidos, en los que los incendios se están convirtiendo en algo habitual. La mayor concentración y superficie de incendios forestales en verano se registra en la Costa Oeste y el suroeste del país, destacando especialmente el estado de California por el número de incendios y Oregón por la mayor cantidad de hectáreas quemadas.
Los episodios de calor extremo suelen estar causados por áreas persistentes de alta presión que retienen el aire caliente y, sin duda, se ven exacerbados por el calentamiento global.
El fortalecimiento de El Niño y las elevadas temperaturas oceánicas mundiales que han alcanzado niveles récord también podrían estar intensificando el calor.
A medida que el planeta se calienta, los episodios de calor extremo se vuelven más frecuentes, intensos y prolongados.
Desgraciadamente, existen factores que amplifican el fenómeno. Los suelos cada vez más secos reducen el enfriamiento natural producido por la evaporación, mientras que una menor nubosidad deja pasar más radiación solar hasta la superficie. Los investigadores también estudian el papel de las temperaturas del Atlántico Norte y de determinadas configuraciones atmosféricas que favorecen la llegada de aire extremadamente cálido desde el norte de África.
Enfoquemos ahora el problema sanitario que generan estas olas de calor. Las noches especialmente cálidas representan uno de los mayores problemas sanitarios. Cuando la temperatura apenas desciende durante la madrugada, el organismo tiene más dificultades para recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día. La falta de descanso favorece la deshidratación, agrava patologías previas y eleva el riesgo de hospitalización y mortalidad entre la población más vulnerable.
La histórica ola de calor de 2003 dejó alrededor de 70.000 fallecimientos en Europa y marcó un antes y un después en la percepción del riesgo climático.
Llegados a este punto, las medidas debemos tomar ante la llegada de una ola de calor, comienzan por una buena prevención:
-Mantente hidratado bebiendo agua con frecuencia, aunque no tengamos sed.
-Evita salir o hacer deporte en las horas centrales del día (de 12:00 a 18:00).
-Busca lugares frescos y climatizados, como pueden ser los refugios climáticos habilitados en tu zona.
-Protege la vivienda bajando persianas durante el día y cerrando las ventanas durante las horas de mayor insolación. Abre las ventanas por la noche para ventilar.
-Evita las bebidas azucaradas, con cafeína o alcohólicas, ya que favorecen la deshidratación.
-Las comidas, mejor ligeras: Prioriza el consumo de ensaladas, frutas, verduras y gazpachos para reponer las sales minerales que pierdes al sudar.
-Viste adecuadamente: Usa ropa ligera, holgada y de colores claros, mejor si es de algodón o lino, además de cubrirte la cabeza con una gorra o sombrero.
-Refréscate a menudo: Puedes darte una ducha tibia o mojarte la cara y la ropa para ayudar a regular tu temperatura corporal.
-Extrema las precauciones con bebés, niños pequeños, personas mayores y aquellas con enfermedades crónicas, asegurándote de que beban líquidos y se mantengan en lugares frescos y protegidos del sol directo.
Podría extenderme mucho más, pero considero que ya han quedado claras las ideas que pretendía exponer.
Antes de despedirme, me gustaría compartir con vosotros algunos refranes populares españoles sobre el calor, muchos de ellos relacionados con el santoral implementado por la Iglesia católica. Espero que os resulten interesantes:
1.Por San Alejandro, el calor se va notando.
2.Frío por San Vicente y calor de San Lorenzo, aprietan mucho y pasan presto.
3.Frío por Navidad, calor por San Juan.
4.Chicharra que canta, calor adelanta.
5.Sandía y melón, qué buenos para el calor.
6.Frío en invierno y calor en verano, esto es lo sano.
7.Lino y algodón, para el frío y para el calor.
8.Por San Fermín, el calor no tiene fin.
9.Por Santiago, los calores te agobiarán en un mar de sudores.
10.Por San Isidro Labrador, se va el frío y viene el calor.
11.Julio, mes de poca flor, sí de mucho calor.
12.En julio, al mucho calor, ajo blanco y melón.
13.En septiembre, a fin de mes, vuelve el calor otra vez.
14.Por San Antón, heladura. Por San Lorenzo, calentura.
15.A invierno lluvioso, verano caluroso.
Os esperaré aquí, en Serendipia dominical, la semana próxima. Hasta entonces, sed felices.
MÓNICA MIQUEL NIETO (BARCELONA – ESPAÑA)
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Mi nombre es Mónica Miquel Nieto, mujer de 55 años, residente en Barcelona, escritora y poetisa.
Toda mi vida he sido una lectora empedernida, de todo tipo de libros, pero sobre todo de novela histórica, novela fantástica y poesía.
De pequeña gané algunos certámenes literarios y ahí quedó todo. No he dejado de escribir nunca, pero no fue hasta el confinamiento causado por la pandemia de Covid-19, cuando decidí intentar publicar mis
Obras.
Escribí a algunas editoriales hasta que, finalmente, la Editorial Alvi Books confió en mis posibilidades y se arriesgó a publicar 5 de mis obras. Al ser una persona absolutamente desconocida, es algo que les
agradeceré siempre.
Por el momento, han sido publicadas seis antologías, tanto de poesía como de relatos, donde podéis encontrar algunas de mis obras, junto con las de otros maravillosos autores.
Participo en algunos grupos literarios de Facebook y he publicado en algunas revistas (Escritores Rebeldes, Las Alas del Cóndor, CLIVAR, Netrazol Literary Magazine, Pansélinos, Azahar, Escritores…).
También se han escuchado mis poemas y fragmentos de mis obras en programas radiofónicos, como por ejemplo en La hora de la verdad de TuradioValencia.com, La Enamorada Radio o Radio Alfa Omega de Mexico.
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Mi intención es darme a conocer y conseguir lectores para mis obras publicadas.
No dejaré de escribir, porque para mí el hecho de hacerlo, es tanto una necesidad como un placer.
Para más información, podéis dirigiros a mi blog literario ¡Que la literatura nos salve!
